Creencias

A continuación, incluimos un breve resumen de nuestras doctrinas fundamentales. Para más información, le invitamos a leer el documento Fe y Mensaje Bautistas por la convención sureña bautista. Si tiene preguntas adicionales, por favor, no dude en escribirnos.

El Padre

Hay un solo ser que es Dios. Él es eterno, incomparable y el creador de todo lo que existe. Su nombre en la Biblia es YHWH, generalmente traducido al español como Jehová o Yahvé. Él es el Dios revelado en la Biblia, el Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob, de Moisés y de los profetas. Jesús de Nazaret (Cristo) se refirió a este mismo Dios como El Padre. Un atributo importante de este Dios es que él es complejo: su Espíritu y su Palabra pueden ser distinguidos de él aunque son partes de él mismo (Éxodo 3:6, Isaías 43:10-11, Juan 17:3, 1 Corintios 8:4, 6).

El Hijo

Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios porque él es la Palabra de Dios que procede del ser de Dios el Padre. Jesús y el Padre son uno, y ver a Jesús es ver al Padre. Los apóstoles reconocieron la divinidad de Jesús, y por lo tanto aplicaron a Jesús muchos pasajes que en el antiguo testamento se refieren al Padre (Juan 1:8, Juan 1:18, Juan 10:30, Juan 14:9, Juan 20:28, Filipenses 2:5-6, Colosenses 2:9-10, 2 Pedro 1:1, Hebreos 1:10-11, Revelación 1:7).

El Espíritu Santo

Al igual que el Hijo, el Espíritu Santo procede del Padre. El Espíritu convence al mundo de pecado, justicia y juicio. Él bautiza a todo creyente para que éste sea parte del cuerpo de Cristo. El Espíritu sella al creyente para asegurarle salvación eterna. El Espíritu instruye al creyente. El Espíritu guía al creyente a la santidad y conforme a la voluntad de Dios. Él llena al creyente, produciendo un cambio en la manera de vivir del creyente. El Espíritu Santo imparte dones al creyente según su parecer. (1 Corintios 2:11, Juan 16:8, 1 Corintios 12:13, Efesios 1:13, Efesios 4:30, 1 Juan 2:27, Gálatas 5:16, Romanos 8:26-27, Efesios 5:18, Efesios 5:9, Gálatas 5:22, 1 Corintios 12:4, 11).

El Evangelio

La buena noticia (el evangelio) de Dios para la humanidad es que Jesús, el Cristo e Hijo de Dios, murió para pagar por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó al tercer día. Él se les apareció a varios de sus discípulos, y luego ascendió al cielo, a la diestra del padre (1 Corintios 15:3-5, Hechos 1:1-3, 9, Hebreos 1:3).

La Salvación

La salvación es posible por la gracia de Dios en respuesta a nuestra fe. Ya que es imposible que el ser humano se justifique a sí mismo delante de Dios por sus propias buenas obras u obediencia a la ley mosaica, Dios entregó a Cristo Jesús para pagar la deuda de nuestros pecados y ofrecer gratuitamente salvación a todo ser humano que se arrepiente, cree el evangelio, e invita a Cristo Jesús a su corazón (Efesios 2:8, Job 25:4-6, Gálatas 2:16, Efesios 2:1, Efesios 2:5, 1 Juan 2:2, Hechos 2:38, Juan 3:16, Romanos 10:13)

El Pecado

El pecado es cualquier acto hecho por iniquidad, maldad, malicia, perversidad e inmoralidad (Isaías 59:3-13). El pecado es la transgresión de la ley de Dios, y el desprecio o indiferencia a lo que es bueno (1 Juan 3:4, Santiago 4:17).

Después de la rebelión de Adán, todo ser human nace y vive en un estado de pecado, de inclinación a pecar (Génesis 6:5-6, Jeremías 17:9, Salmo 51:5, Romanos 5:12).

La Perdición

Todo ser humano es culpable de pecado ante Dios. Por lo tanto, todo ser humano será juzgado según sus obras y lanzado al lago de fuego donde será atormentado eternamente, al menos que se arrepienta y reciba a Cristo Jesús (Juan 3:17018, Marcos 9:44, 46, 48, Romanos 3:19, Romano 2:19, Apocalipsis 14:10-11, 20:12-15).

La Vida Eterna

Dios dará resurrección y vida eterna a todo aquel que creen en Cristo Jesús. La vida eterna se caracteriza por una relación favorable con Dios el Padre y Cristo Jesús. La vida eterna no incluirá muerte, sufrimiento, dolor, o pecado. Esta vida eterna está garantizada a todo aquel que ha recibido a Cristo Jesús, y estos no la perderán ya que son guardados por el poder de Dios (Juan 3:16-17, Juan 11:25, Juan 17:3, Tito 1:2, 1 Pedro 1:3-5, Romanos 8:35-39, Apocalipsis 7:17, 21:4, 27).

La Biblia

La Biblia es inspirada por el Espíritu Santo. Por lo tanto, la Biblia es el mensaje de Dios para la humanidad, palabra por palabra y letra por letra. El canon de la Biblia está cerrado desde la época de los apóstoles, y toda doctrina debe ser evaluada por medio de la enseñanza de la Biblia (2 Timoteo 3:16, 2 Pedro 1:16-21, Mateo 5:18, Lucas 16:17, Judas 1:3, Gálatas 1:8-9, Hechos 2:42, 2 Tesalonicenses 2:15, 2 Pedro 3:2, 2 Timoteo 2:2).

La Iglesia

La iglesia está compuesta de toda persona que cree el evangelio de Dios acerca de Cristo Jesús y que es salva. Dios habita en la iglesia por medio de la verdad del evangelio. La presencia de Cristo Jesús da respaldo a la autoridad de la iglesia y, por lo tanto, la iglesia tiene autoridad para diciplinar al creyente. Cristo es la cabeza de la iglesia y los miembros de la iglesia deben contribuir a la edificación y unidad de la iglesia (Mateo 16:18, Hechos 2:47, 1 Timoteo 3:15, Mateo 18:18-20, Efesios 1:22, Colosenses 1:18, Efesios 4:12-13, Romanos 16:1, 1 Corintios 1:2, 10).

Las Ordenanzas

Hay solamente dos ordenanzas para la iglesia:

La Cena del Señor es un acto simbólico que consiste en comer pan y beber vino (o jugo de uvas) para recordar el autosacrificio de Cristo Jesús en la cruz por nuestros pecados. El pan representa el cuerpo del Señor, y el vino representa su sangre. Éstos no otorgan ni salvación ni perdón de pecados: son solamente símbolos, una manera de expresar nuestra fe en Jesús (Lucas 22:14-20, 1 Corintios 11:23-28).

El bautismo es un acto simbólico que consiste en la inmersión en agua del individuo que, habiéndose arrepentido de sus pecados, ha depositado su fe en la muerte y resurrección de Cristo Jesús para su salvación. El bautismo no es un acto para obtener salvación, sino un acto para demostrar públicamente fe en Cristo Jesús (Marcos 1:4, Lucas 3:3, Mateo 28:19, Romanos 6:4, Colosenses 2:12, 1 Corintios 3:21).

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